Cosas que NO deberías hacer en París - II

En la primera parte de este post ( aquí ) hablamos de consejos útiles para pasar los días en la ciudad sin llamar demasiado la atención o ahorrar algún euro cambiando de estrategia. Como ya sabemos, cuando somos turistas solemos pecar de inocentes y en muchas ocasiones a pesar de pensar que vamos bien informados, no lo estamos.


Siempre hay cosas que se quedan en el tintero, cuando se trata de consejos para un turista en una ciudad tan grande y desconocida a veces son pocos los que puedas dar.
En esta segunda parte nos ahorraremos colas y aglomeraciones, como ya hicimos en la primera con el museo del Louvre, sabremos cómo escoger un hotel y otras cosas de interés.
¿ Estás a punto ? Toma nota!

Empezamos situándonos en el punto neurálgico de la ciudad, la Torre Eiffel.
Seguramente ya vas con la intención de subir a la torre y lo más probable es que tengas que hacer una cola interminable que hagan que tus ganas y paciencia se agoten.


No pierdas el tiempo en la Torre Eiffel. ( sobretodo si vas para poco tiempo )
En 2009, 6,6 millones de personas visitaron la Torre Eiffel y, como lemmings, se embarcaron en la laboriosa tarea de llegar a la cima. No se trata sólo de hacer la cola para las entradas, si no de hacer la cola para subir, para el ascensor/es, etc... Las vistas valen la pena, es cierto, el esfuerzo y tiempo empleado depende de cada uno. Si en tu visita no crees necesario subir a la torre o incluso eres de los que padecen de vértigo, una de las alternativas más sugerentes para disfrutar de este monumento es la de disfrutar de una cena y una vista inigualable.


Reservar una mesa en Les Ombres, el restaurante de la azotea del Museo del Quai Branly puede ser mejor experiencia que subir a ver París desde el punto más alto de su monumento por excelencia. Con techo de celosía de vidrio (como el ala de una libélula) permite a los comensales recrear sus ojos en la torre y en su magnífica vista mientras disfruta de los clásicos franceses como el foie gras, ostras y carne a la brasa. La vista es de lo más mágico por la noche, cuando la torre se ilumina cada hora. En la cena, los platos principales rondan los 40€, pero hay excelentes ofertas para disfrutar en el almuerzo.


Después de un largo y duro día paseando y visitando seguramente estarás agotado.
Aquí llegamos a uno de los puntos quizá más importantes de todos: No reserves el hotel más barato
Encontrar un hotel decente en París por un precio razonable puede llevar incluso a los viajeros más inteligentes al borde de la desesperación. Los hoteles de la ciudad son increíblemente caros.
Desde luego si algo tiene son hoteles buenos, de calidad, lujosos y bien situados, pero el precio nada tiene que ver con ellos. Puedes encontrar una oferta escandalosa en un gran hotel de cadena, pero seguramente de lo que no te des cuenta es de lo lejos que está este hotel tan magnífico. Allá hasta donde la vista no alcanza es donde podría estar ubicado, si ya parece lejos aquellos edificios del fondo, imagina lo que no ves.


Así que, a menos que vayas para muy poco tiempo y hayas conseguido el hotel que se ajusta a tus necesidades y en una ubicación inmejorable, lo mejor que se puede hacer en París es reservar un apartamento amueblado.


En París hay muchos pisos/apartamentos amueblados para satisfacer absolutamente todos los gustos y presupuestos. Te sorprenderá la cantidad de dinero que puedes ahorrar, sobre todo si vas a estar más de un par de días, y no tienes que comer fuera constantemente, que aunque no te lo parezca, cuesta más de lo que crees.
En caso de duda, opta por un apartamento en un distrito de un solo dígito y comprueba la estación de metro más cercana. Y si el precio parece demasiado bueno para ser verdad, trata de averiguar lo que pueden estar escondiendo. Por norma general, incluso en los estudios, la noche ronda los 100€ al menos.

Local Nomad
Los servicios abundan (Craigslist, VRBO, etc ), pero si quieres dejar a los expertos ( aunque más caros ), Paris Perfect Guest Apartment Services y Haven in París son opciones de confianza. Te sorprenderá muy gratamente lo que puede haber dentro de esos edificios de apariencia tan gris y desaliñada. Una vez que estés en tu balcón privado, una copa de vino en la mano, escuchando los sonidos del barrio a través de las ventanas abiertas, te sentirás como si hubieras llegado realmente.

Y hablando de comer fuera o dentro del hotel... si lo que quieres es conocer realmente lo que se cuece en esta ciudad, no te llenes de croissants!
Todo el mundo se vuelve loco cuando llega a la ciudad, todos quieren probar el auténtico croissant parisino. Y bien, lo cierto es que son deliciosos, los mejores que haya podido probar jamás, pero sería un gran error limitarse a ellos, teniendo los pasteles y dulces más deliciosos y de perder la oportunidad de probar confecciones de lujo que no son tan conocidas.


Las galletas de merengue unidas entre sí por un delicioso ganaché conocidas como Macarons, son unas delicias que aquí saben preparar como auténticos maestros que son. Ladurée en particular, se ha convertido en el más importante y reconocido de la ciudad. Aunque hay un debate entre los parisinos sobre los que son los mejores de la ciudad; cabe decir que Pierre Hermé o Gérard Mulot están a la misma altura.

Y por último, pero no menos importante, el consejo que es mejor aplicar incluso antes de llegar a la ciudad:
No compres en estereotipos
Sí, todos hemos oído mucho acerca de la legendaria grosería parisina: Los camareros son maleducados, los vendedores poco serviciales, y todo el mundo es un estirado y muy distante. Es cierto que los parisinos son más reservados y menos propensos a romper una sonrisa. La suya no es una cultura de mejores amigos instantáneos. Pero desde luego y como en todas partes, hay personas más cordiales que otras y más hospitalarias que otras. Como sucede en otras ciudades tan grandes como puede ser Barcelona, Londres o Roma, la gente suele ir mucho más rápido que tú, ten en cuenta que estás de turista, ellos van a trabajar, recogen a los niños de los colegios, etc. Pero su mala fama desde luego no se la han ganado.


Aunque quizás cuando viajamos no pensamos en ello o pudiera resultar un poco complicado hacerlo ya que el simple hecho de estar de vacaciones rompe con todo lo esterotipado, es bueno tratar de entender (e imitar) las costumbres locales y sin ninguna duda serás recompensado por tus esfuerzos. Aprende algunas palabras y frases en francés. Incluso si es sólo en el vuelo, el hecho de que trates de aprender te hará ganar puntos. Los vendedores de las pequeñas boutiques saludan a los clientes y esperan a ser correspondidos con un simple "Bonjour, Madame". Y ten en cuenta que los franceses tienden a hablar en voz baja, por norma general no escucharás a un francés alzar la voz por la calle, en el metro, o incluso cuando se está sentado en un restaurante/bistro/brasserie. Mantén la voz baja, también, y algunos de tus vecinos incluso podrían aventurar una sonrisa.

Que pases un buen viaje!!
Recuerda que también puedes encontrarme en Facebook, donde responderé a tus preguntas y encontrarás también, información adicional, fotografías y breves párrafos muy útiles.

Imágenes: Google

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