Pasajes y galerías

A mediados del siglo XIX existían en París 150 pasajes y galerías cubiertas. Se concibieron como espacios comerciales, llenos de tiendas, negocios y restaurantes, que servían como refugio del ajetreo, los olores y los ruidos de la ciudad. La mayoría de ellas se construyeron durante la segunda mitad del siglo XIX, en la zona de los Grands Boulevards, -en el 2º arrondisement- un barrio animado con multitud de teatros y salas de espectáculos. 

Para su construcción se aprovechó el interior de inmuebles ya existentes, que se agujerearon para dar cabida a estos nuevos espacios comerciales. Así las galerías y pasajes se convertían en lugares escondidos, que penetraban y recorrían diferentes edificios de viviendas. Los pasajes también servían como atajos, ya que muchos están separados por tan sólo una calle o avenida, de manera que era (y es) posible ir de la bolsa de París a los jardines del Palais Royal a través de las galerías. Con la transformación urbanística de París a manos de Haussmann, durante la segunda mitad del siglo XIX, los bulevares y avenidas de la ciudad se ampliaron y surgieron los grandes almacenes, que contribuyeron a la desaparición paulatina de la mayoría de estos pasajes. 

La buena noticia es que, en esta ciudad, todo lo antiguo y decadente es considerado valioso y apreciado, por eso las cerca de 20 galerías supervivientes se mantienen en perfecto estado y conservan un aire decadente, lustroso y seductor muy interesante.

Un turista que venga París debe visitar estas galerías. Son un paseo alternativo al turismo obligado, espacios cerrados y algo secretos donde uno puede dar un vuelta sin pretensiones, tomarse un café, ir a un museo, hacer alguna compra o sacar fotos diferentes. 
Los techos de cristal y las cúpulas convierten estos pasajes en pintorescos espacios claroscuros. La luz penetra por las vidrieras, descubriendo el interior de los edificios que las alojan. ¡Es imposible pasear por una galería y no mirar hacia arriba! Cada una tiene además un estilo personal y una temática. En el Panoramas, por ejemplo, podemos comprar sellos antiguos, el Passage des Princes está especializado en jugueterías y en el Passage Jouffroy hay diferentes librerías que ofrecen al paseante una curiosa selección de cómics y libros únicos. También alojan galerías de arte, museos, hoteles, cafeterías o cibercafés. Es como una galería comercial que conserva el estilo de otra época, con sus suelos abaldosados, sus lámparas antiguas y sus tienditas perfectamente cuidadas.  

Hay diferentes recorridos para conocer las galerías que siguen en pie. En la web oficial de las galerías y pasajes podéis echar un vistazo a los tours propuestos.

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