Recorridos a Pie



Dependiendo de los días que dispongas para conocer la ciudad, aquí tienes una sugerencia de itinerario para realizar. El recorrido que detallo a continuación lo considero imperdible para una primera visita, por eso aunque tengas muy poco tiempo para conocer la ciudad, no dejes de hacerlo, junto con una visita a la Torre Eiffel, por supuesto.
El recorrido comienza desde el Arco del Triunfo y transcurre por los Campos Elíseos – Plaza de la Concordia – Jardines de Tullerías –Museo del Louvre- Isla de la Cité hasta Notre Dame. Puede hacerse tanto desde el Arco hacia Notre Dame como al revés.
El punto inicial del itinerario es la Plaza Charles de Gaulle, antiguamente llamada Place de L’Etoille (Plaza de la estrella) pues es el centro de una estrella donde conjugan 12 avenidas. Allí se encuentra el arco más famoso del mundo, el Arco del Triunfo, mandado a construir por Napoleón en 1806 para honrar a su ejército. Mide 50 metros de altura y desde su terraza se puede disfrutar de una preciosa vista de París.
La avenida de los Campos Elíseos también es una de las más famosas del mundo, por su majestuosidad, su glamour, sus árboles iluminados por la noche. Una caminata desde el Arco del Triunfo hasta la Place de la Concorde es imperdible. En la primera etapa (saliendo desde el Arco) hasta el Rond Point encontraréis tiendas de moda, perfumerías, cines, restaurantes y cafés con terrazas mientras que en la segunda podréis disfrutar de un paseo por la zona arbolada rodeada de jardines. A uno de sus lados encontramos el Gran Palais y el Petit Palais, mientras que al otro se encuentra el Palacio del Elíseo con sus jardines, residencia oficial del presidente de la república. Los Campos Elíseos han sido desde siempre el escenario perfecto para los grandes festejos, desfiles nacionales y eventos deportivos como la final del Tour de Francia.Al llegar a la Plaza de la Concordia hay que volver la vista para disfrutar de una de las imágenes más bellas de París: la avenida de los Campos Elíseos arbolada y al fondo, el Arco de Triunfo. Aún a riesgo de que algún autobús nos “pase finito”, vale la pena detenerse a tomar una foto en una de las islas para peatones. La Place de la Concorde (en español, Plaza de la Concordia) es el centro de la ciudad y está dominada por el obelisco con 3.200 años de antigüedad procedente de la ruinas de Luxor, un regalo de Egipto. Es una de las plazas históricas de París donde fue guillotinada María Antonieta, Luis XVI y demás personajes revolucionarios. Es necesario detenerse en la plaza un buen rato a observar las vistas que ofrece hacia los cuatro costados. Hacia un lado, los Campos Elíseos y el Arco del Triunfo, hacia el lado opuesto la entrada a los Jardines de las Tullerías, sobre la rue Royale pueden verse dos magníficos edificios neoclásicos del arquitecto Gabriel, el Hotel de la Marina y al otro lado de la calle el elegante Hotel Crillon. En primer plano la fuente de inspiración romana y al fondo, la Iglesia de la Magdalena. Hacía el lado del río, se encuentra el Puente de la Concordia, declarado Patrimonio Mundial de la Unesco desde donde se puede disfrutar de una magnífica vista del Sena.Dejando atrás la plaza, nos dirigimos hacia los Jardines de las Tullerías que antiguamente pertenecieron al Palacio de las Tullerías, arrasado en 1871. Su impecable simetría de espacios verdes, sus árboles, el estanque octogonal, sus fuentes y un bellísimo conjunto de estatuas hacen de los jardines un perfecto lugar de esparcimiento para los parisinos.
Atravesando los jardines llegamos al Arco del Triunfo del Carrousel que mira hacia el Louvre. Es un arco de mármol color rosado coronado por la Victoria en cuadriga mandado a construir por Napoleón.En una primera visita a la ciudad no se puede dejar de ver, al menos por fuera, el edificio del Museo del Louvre. Es posible que no haya tiempo de hacer una visita completa por sus galerías, pues podríamos pasarnos allí dentro todo el día, pero merece la pena ver sus modernas pirámides acristaladas y el contraste con el gran palacio, construido originalmente como fortaleza ante las incursiones vikingas y que luego fue ampliado y restaurado por los sucesivos gobernantes. Si es posible, la imagen es digna de ver tanto de día como de noche. En otro post profundizaré sobre qué no se puede dejar de ver en el Museo si disponemos de poco tiempo y cómo recorrerlo si disponemos de mucho.Una de las salidas del Museo del Louvre conduce al Puente de las Artes, llamado así porque une a ambas orillas a dos grandes museos, el Louvre y el Museo de Orsay, y además porque sobre él siempre hay expuestas obras de arte. Es el primer puente que se construyó en hierro y el primero exclusivamente dedicado a los peatones. La vista desde allí es una de mis panorámicas favoritas de la ciudad pues puede verse río abajo el Pont Neuf y la Isla de la Cité presidida por la catedral de Notre Dame, mientras que al otro lado puede verse el puente del Carrusel y el Louvre.Cruzando el puente de las Artes hacia la orilla izquierda podemos caminar por la orilla del río hasta el bellísimo Pont Neuf (Puente Nuevo), que pese a su nombre es el más antiguo de París, y llegar a la Île de la Cité.La Île de la Cité es donde comenzó la historia de París. Fue habitada por primera vez por una tribu celta llamada los parisii, que dieron el nombre de la ciudad. A partir de allí se fue ampliando quedando como núcleo de la ciudad y siendo uno de sus mayores puntos de interés. Su edificio más importante y más bonito es, sin duda, la catedral medieval de Notre-Dame.
Notre-Dame, además de ser una maravilla arquitectónica del gótico francés, ha sido testigo de grandes acontecimientos históricos como la auto-coronación de Napoleón en 1804.Para acabar la visita, si todavía te quedan energías puedes subir los 387 escalones hasta lo alto de la torre sur de la catedral para contemplar otra de las impresionantes vistas de la ciudad.Desde la colina del Trocadero es desde donde mejor se puede apreciar la Torre con la ciudad de fondo. Por eso recomiendo tomar el metro hasta la estación Trocadero, cuya salida se encuentra justo al lado del Palacio de Chaillot, un edificio de estilo neoclásico con dos alas dobladas que alberga dos museos, un teatro y un cine y que mira hacia los Jardines del Trocadero. Los jardines son muy recomendables para visitar, en ellos se encuentra un largo estanque rectangular rodeado de esculturas de bronce que parece una prolongación del puente de Iena. De noche se encienden las luces que hacen un bonito juego con los chorros de la fuente. De allí vamos acercándonos a la Torre Eiffel, emblema de París y el monumento más visitado del mundo. Confieso que verla por primera vez es imponente, es cierto que ejerce una atracción tal que cuando caminamos por la ciudad estamos todo el tiempo buscándola. Eva nos ha comentado en un post muy completo todos los detalles para subir a la Torre Eiffel. Para no repetir, recomiendo leerlo si piensas visitarla.
Luego de visitar la torre, no hay que perderse la vista del monumento desde el Campo de Marte (Champ de Mars), los vastos jardines de casi 800 metros de largo que se extienden desde la explanada de la torre hasta la Escuela Militar. La Escuela Militar fue la Real Academia Militar de Luis XV y está compuesta por varios edificios dispuestos en tres alas, el central coronado por una cúpula. Se puede visitar por dentro pero hay que pedir cita previa. Girando hacia la izquierda (con la torre detrás), caminamos algunos metros y llegamos a Los Inválidos (Les Invalides), uno de los conjuntos monumentales más bellos de París construido en el siglo XVII para albergar a los afectados por la guerra que quedaban inválidos, heridos y sin hogar. Actualmente alberga el Museo del Ejército (Musée de l’ Armée), uno de los museos de historia militar más completos del mundo. A mí me fascinó todo lo dedicado a la época napoleónica. Se puede visitar todos los días en horario habitual y los martes por la noche con tarifa reducida.
Los Inválidos está compuesto por varios edificios. Entre ellos, el propio Hotel de los Inválidos (1676), la catedral de San Luis conocida como la iglesia de los Soldados, la Iglesia del Dôme con una majestuosa cúpula dorada debajo de la cual se encuentra la tumba de Napoleón Bonaparte y el patio de honor donde Napoleón pasaba revista a sus soldados.Atravesando la explanada de Los Inválidos desembocamos en el puente más bello de París, el Puente Alejandro III, de un solo arco, construido para la Exposición universal de 1900. Desde él se puede ver una magnífica perspectiva de Los Inválidos y al otro extremo del puente, el Grand Palais y el Petit Palais. Su decoración art nouveau es impresionante, símbolo del auge de la época, adornado con preciosas esculturas. En cada extremo tiene dos pilares coronados por estatuas doradas.
Bordeando la orilla izquierda del rio Sena, además de disfrutar de una vista espectacular llegaremos al boulevard St-Germain-de-Prés, arteria principal del barrio de St-Germain-de-Prés, repleta de bares, terrazas, restaurantes, tiendas de antigüedades y librerías, ya que a comienzos del siglo pasado fue el centro de la vida bohemia y literaria de París. Hay que perderse por las estrechas calles del barrio (Rue de Furstenberg y Rue Cardinale), sentarse a tomar un café en una terraza, y, visita obligada, la bonita iglesia St-Germain-des-Prés, la iglesia más antigua de París.Para los amantes de los Museos, en la zona se encuentra el famosos Museo d’Orsay, el Museo de Cluny y el Museo Delacroix en la casa donde vivió el pintor.Limitando con St-Germain-des-Pres se encuentra el barrio de Luxemburgo dominado por el Palacio, que alberga el Senado francés, y los Jardines de Luxemburgo, un pulmón verde
muy
concurrido en medio de la ciudad. Es un espacio precioso abierto al
público
con un gran estanque, árboles y la fuente María Médicis, lo
único
que queda del jardín original que fue construido para ella.

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